06/08/2010 | Principal

¿Por qué el HLB es tan dañino?

La enfermedad ataca a los cítricos y, literalmente, mata a las plantas. Se propaga en forma rápida y hasta el momento sólo se realizan acciones preventivas ya que no existe cura ante su devastadora ofensiva. En la Argentina se detectó solo el vector que transmite la enfermedad. Rigen medidas de emergencia preventivas en todo el país.

 


La actividad citrícola nacional, pero sobre todo la tucumana, ingresó en la recta final de la campaña de exportación e industrialización de sus productos de más de 35.000 hectáreas bajo producción y muchísimos puestos de trabajos que se dan en campos, empaques e industrias.


El poderío actual de la actividad citrícola tucumana es conocido en todo el mundo, no sólo por los importantísimos volúmenes exportados e industrializados sino también por la excelente calidad y sanidad de los productos y frutas frescas enviadas a los más exigentes mercados internacionales.


La actividad nacional mueve 3,3 millones de toneladas de producción y más de 100.000 puestos de trabajo, números de los cuales nuestra provincia se lleva la mayor proporción


Es real que cuando la cosecha se termine la actividad entrará en una bajante laboral, pero las actividades a campo en lo referente a manejo continúan y aumentarán de manera progresiva a medida que se acerque el final del año.


En este sentido, no sólo nos referimos al manejo de las podas en las plantaciones en general, sino sobre todo a tareas sanitarios para lograr los mejores frutos para la próxima temporada.


Esto ocurre en los campos, mientras que las instituciones de investigación, de control y agrupaciones de productores deben seguir trabajando para evitar los peligros fitosanitarios propios de la actividad.


No por mucho repetir los efectos peligrosos del HLB en la actividad citrícola nacional se llega a concientizar a productores y a habitantes que de una manera u otra están vinculados a esta poderosa actividad agroindustrial, y que a toda costa se debe evitar que esta enfermedad ingrese a nuestro país.


El HLB ya está a solo 300 kilómetros de nuestra frontera produciendo estragos en las plantaciones de citrus afectadas. Disminuyen la productividad entre 5 y 8 años, por eso las autoridades sanitarias nacionales adoptaron medidas de prevención a través del programa nacional de prevención del HLB.


Siempre dijimos que los ejemplos de cómo afectan a plantaciones de Brasil, México y Estados Unidos deben servirnos para cumplir con todas las normativas vigentes, pero a pesar que en otros países quisieron tomar recaudos esta enfermedad ingresó hoy y produce daños irreparables.


Es el caso de Honduras, en la cual el subdirector de sanidad agropecuaria de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) afirmó que la enfermedad se ha extendido a la zona productora de Sonaguera, y de allí en dirección oeste a lo largo del litoral, hasta la zona fronteriza con Guatemala, en los sectores de Corinto y Omoa.


El funcionario apuntó que la enfermedad, que afecta en mayor medida a los cultivos de naranjas y de mandarinas, no tiene de momento una cura. En ese sentido, la Secretaría de Agricultura ha encaminado sus esfuerzos para controlar la dispersión de esta plaga. Lo grave es que no se logró evitar que la enfermedad ingrese a la región, ya que una vez que está instalada no hay soluciones a la vista que logren frenar su avance.


Están realizando las pruebas de laboratorio, que hasta ahora, indican que el HLB aún no llegó a la región del Olanchito, Comayagua, en el centro del país o en la zona sur.


Lo peor del caso es que este funcionario afirma que las 23.000 ha de cítricos de ese país están seriamente amenazadas, y si no se descubre pronto una cura, podrán decir con toda seguridad que en cinco años no tendrán ni un sólo cítrico en Honduras.


La autoridad sanitaria hace notar que frenar el HLB es muy parecido a tratar de contener la plaga del dengue, ya que la enfermedad se transmite a través de insectos que la llevan de los árboles enfermos a los sanos. Para combatirla las autoridades han pedido la ayuda del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), así como el apoyo de empresas agropecuarias privadas y cooperativas de productores citrícolas de la región de Aguán.


Este es un claro ejemplo de lo que no nos tiene que suceder, por lo tanto hay tomar al "toro por las astas" y evitar de cualquier manera que esta peligrosa enfermedad ingrese al país.


Hoy el Senasa, Afinoa, la Eeaoc, el INTA y productores trabajan codo a codo para que el HLB no ingrese, pero es indispensable el apoyo de la población. Para ello deben continuar las campañas de concientización del sector productivo y los controles permanentes que se vienen realizando, además de las tareas de monitoreo y de vigilancia. Si esto se completa con una amplia campaña de educación en todos los ámbitos de la comunidad, la concientización será mayor.


Todos los habitantes debemos saber que no podemos introducir al país y a la región plantas o frutas que puedan ser capaces de albergar a la enfermedad o a su insecto vector, y para ello hay que saber de qué se trata.


Fuente: La Gaceta