09/08/2017 | Principal

Citrícola tucumana se destacó en Estados Unidos

Citrusvil ganó la competencia de casos del Congreso de agronegocios que se realizó en Miami. Factura unos U$S 300 millones por año.

La semana pasada, después de ocho años, Argentina volvió a exportar limones a Brasil. Fueron unas 1.400 cajas (21 toneladas) procedentes de la provincia de Tucumán, más precisamente de la empresa Citrusvil, perteneciente al Grupo Lucci. Justamente, también hace unos días, en Estados Unidos, un equipo de argentinos ganó por primera vez desde que se realiza, la competencia de casos en el mundial de agronegocios con la presentación de esta empresa familiar tucumana que, entre otras cosas, es referente mundial de Coca Cola en la provisión de jugo de limón. 

El reconocimiento fue en Miami, en el marco del Congreso Mundial de Agronegocios organizado por IFAMA (International Food and Agribusiness Management Association, según su sigla en inglés). Desde hace 27 años, el sector académico (a través de las universidades, alumnos y docentes); el sector privado (industrias y producción); y el sector público, de más de 50 países discuten el devenir de los agronegocios e intercambian experiencias. 

En lo que fue la competencia de casos, donde se presentan trabajos de todo el mundo (Argentina postuló 10), la Universidad Austral (presentó 3 casos) fue reconocida con el mejor caso con el de Citrusvil y la familia Lucci. “Quizás el caso no tiene tanto valor académico, pero el jurado destacó que desde una zona con índices inferiores al resto del país se haya podido desarrollar una empresa con estándares mundiales y que además sigue siendo familiar porque está administrada por los hijos de su fundador”, explicó el profesor del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral, Bernardo Piazzardi (quien presentó el caso junto al profesor Marcelo Paladino). 

Piazzardi apuntó que el “sueño americano” no es sólo de Estados Unidos, también lo fue el de Don Vicente Lucci, que llegó a Tucumán con 10 pesos en el bolsillo y creó una empresa que hoy factura 300 millones de dólares”, contó Piazzardi. 

Citrusvil es tomada como benchmark de productividad para medir al resto de los proveedores que tiene la bebida cola en el mundo y “muchas de las innovaciones que se han hecho en la planta de Lucci en Tucumán se han llevado a California y Europa”. “Los kilos de jugo, cáscara y aceite que se obtienen de una tonelada de limón en Tucumán marcan la cancha para el resto de los proveedores en el mundo”. 

El Grupo Lucci, además, tiene la principal planta procesadora de soja en el NOA con un millón de toneladas de capacidad ubicada en Frías, Santiago del Estero. Es una zona donde se producen 5 y hasta 7 millones de toneladas de soja por año. “Se animaron a salir del Gran Rosario y están compitiendo con los gigantes de la exportación”, apuntó Piazzardi. 

Entre los principales temas del congreso, Piazzardi destacó la necesidad de hacer un cambio en la visión de los agronegocios en la Argentina para sobrevivir. “Hoy el mundo está cambiando de paradigma, dejando de lado la suma cero que genera un circuito de ganadores y perdedores, y está yendo hacia un ganar-ganar, con cadenas más transparentes donde fluye la información detrás de la exigencia de los consumidores de trazabilidad y transparencia”, contó. Y opinó: “Esto obliga a pensar un cambio para la dinámica de algunas cadenas en Argentina, que deben trabajar de manera más armoniosa para no quedar afuera del sistema”. 

Una buena oportunidad para difundir esta y otras tendencias hacia las empresas argentinas será el congreso del año próximo, que se realizará por segunda vez (la anterior 2006) en la Argentina. 

El profesor se mostró preocupado por el avance vertiginoso de China hacia la independencia alimentaria, comprando importantes empresas productoras de alimentos en todo el mundo (por ejemplo el principal frigorífico porcino mundial, Smithfield Foods, que era norteamericano y ahora es chino). Un dato: “La capacidad de crushing china pasó de 38 a más de 80 millones de toneladas en las últimas dos décadas, lo que marca que quieren más poroto y menos harina y aceite”. 

Piazzardi destacó que estos congresos tienen que servir para que Argentina determine cuál es la estrategia de su sistema agroalimentario. “Hay que pensarlo, si no lo hacemos seguiremos destacándonos en los commodities pero corres el riesgo de quedar afuera de la carrera de valor”, dijo Piazzardi. Y citó un caso paradigmático, el de Chile, que decidió transformar su producción para vender el vino más caro de la góndola”. 

Fuente: clarin.com