23/06/2015 | Nacionales e internacionales

España: exportadores de cítricos superan el veto ruso con un récord de ventas

Los exportadores murcianos de limones y naranjas no solo han superado el 'autoembargo' impuesto por el presidente de Rusia, sino que están logrando las mejores ventas de la historia.

El veto ha hecho que los competidores turcos, marroquíes, argentinos, uruguayos, sudafricanos y egipcios vuelquen sus producciones sobre el mercado ruso, donde tienen las ventas aseguradas (hasta Siria lo ha hecho en plena guerra civil). Tal 'sumidero' ha dejado expedito el mercado comunitario a los exportadores murcianos.

El pasado agosto, el campo murciano lamentaba las consecuencias del veto impuesto por Putin sobre las frutas y hortalizas comunitarias. Los pronósticos de las organizaciones agrarias apuntaban a excedentes sin salida comercial, al mismo tiempo que los países competidores se iban a adueñar de un mercado de 146 millones de consumidores.

¿El resultado? La Región acabó exportando en 2014 un total de 657.290.968 toneladas de agrios, según el Instituto de Comercio Exterior (Icex), con un resultado de 544.709.038 euros, más del doble que hace una década (250 millones en 2005). Nunca el sector citrícola había facturado tanto dinero en el mercado exterior.
Los precios en el campo durante este invierno no fueron rentables para los agricultores, pese al 'boom' de envíos al exterior

Desde el arranque de la actual campaña (1 de septiembre), el ritmo de ingresos mensuales no ha bajado de 50 millones de euros, algo nunca conseguido en campañas anteriores. Entre sus siete primeros meses se han facturado ya 343.020.710 euros. El pasado marzo, último mes del que se tienen cifras, las ventas fueron de 53,7 millones de euros, un 12,2% más que en 2014.

Los países que están 'tapando' el agujero ruso con un incremento de compras a cítricos murcianos son, por este orden, Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia, Bélgica, Chequia, Lituania y Letonia. Fuera de la UE son Canadá y Estados Unidos. En la actualidad preocupa más al sector el descenso de las ventas a Reino Unido (se han reducido a casi la mitad este año) que el veto de Putin.

Murcia se mantiene este año como la segunda región exportadora de cítricos de España, por detrás de la Comunidad Valenciana y por delante de Andalucía y Cataluña.

La parte del león en las exportaciones de cítricos corresponde al limón Fino (variedad de invierno). Durante su periodo de recolección (septiembre-marzo) se han exportado desde Murcia 259.501584 toneladas —de un total de 381.184 toneladas del conjunto de España—, un 11,6% más que en el mismo periodo de 2013/2014, (esto es, cinco meses antes que el veto ruso). También hay que reseñar que la industria ha echado una mano a los citricultores murcianos. Desde septiembre ha procesado 200.000 toneladas de limones para convertirlos en zumos, extractos y aceites esenciales. Es un 43% más que en el mismo periodo de la campaña 2013/2014.

Floja cotización


Los precios en el campo, sin embargo, resultaron poco satisfactorios en el campo. De acuerdo con los datos de la Consejería de Agricultura, la campaña arrancó el pasado septiembre con picos de hasta 63 céntimos el kilo de limón. La mandarina llegó a los 70 céntimos; la naranja, a los 22 céntimos, y el pomelo, a los 20. Sin embargo, durante los dos meses siguientes, el valor del limón osciló entre 31 y 44 céntimos como máximo; la mandarina, entre 19 y 30 céntimos; el de la naranja, entre 18 y 21 céntimos, y el del pomelo, en torno a los 20 céntimos.

A finales de 2014 los precios tocaron fondo (como es habitual cada diciembre, cuando el mercado está ya sobresaturado), con 16 céntimos para el limón, 18 para la mandarina, 11 para la naranja y 16 para el pomelo. A partir de enero comenzaron a remontar lentamente, pero sin superar los 30 céntimos el kilo hasta finales de abril (con la excepción de la mandarina, que llegó a 35 céntimos en enero).

Para hacerse una idea de la rentabilidad para el agricultor, el coste de producción del limón, según Fecoam, está en unos 25 céntimos el kilo; el de la naranja, en casi 17 céntimos; el de la mandarina, en 24 céntimos, y el del pomelo, en nada menos que 40 céntimos. Precios tan ajustados en origen fueron la llave para que los exportadores murcianos vendieran más volumen que nunca, de forma que dieron la espalda al mercado ruso sin problemas.

El deseo por Rusia


¿Pero a qué se debía la obsesión con Rusia? Dicho país siempre ha sido objetivo de los exportadores murcianos de cítricos por una razón práctica. Colocar productos agrícolas en Moscú, San Petersburgo, Smolensko, Briansk, Yaroslavl, Orel, Kursk o Voronez requiere entre cuatro y cinco días de viaje. Es más o menos un tercio o la mitad de la vida útil de una hortaliza. La deficiente logística de Rusia —sobre todo en lo que se refiere a la cadena de refrigeración— dificulta acceder a pequeñas ciudades antes de que el producto pierda atractivo para el consumidor. Los principales sitios donde los rusos compran frutas y hortalizas siguen siendo los mercados de abastos, las tiendas de barrio (llamadas 'produktys'), los mercados al aire libre y los quioscos ('palatkys'). Sólo el 25% de las ventas se realizan en cadenas de supermercados e hipermercados de las grandes urbes rusas.

En cambio, la larga duración de los limones, naranjas, mandarinas y pomelos (cuatro semanas sin perder calidad) sí posibilita vender a lo largo y ancho de la Rusia europea e, incluso, allá de los Montes Urales. Siempre hay déficit de fruta en los mercados siberianos, pese a los suministros procedentes de Turquía, Kazajistán y Uzbekistán.

Sin embargo, la realidad era que los exportadores solo podían entrar en Rusia con 'permiso' de Turquía, que cuenta con el respaldo de los clanes azeríes (son los que controlan la distribución de productos hortofrutícolas en la 'Rusia profunda'). Esto es, cuando dicho país asiático sufría una mala cosecha o prefería volcar su producción en la UE por los buenos precios, Murcia sí podía 'asomarse' a Rusia. De ahí que hubiera grandes oscilaciones en ingresos obtenidos en dicho país: de 21,12 millones de euros en 2009 —el máximo alcanzado— a los 2,77 millones de 2013 —el mínimo de los últimos quince años—, poco antes de la anexión rusa de Crimea.

La campaña de limón Verna (variedad de primavera-verano) comenzó el mes pasado con el objetivo de los exportadores murcianos de dar salida a unas 300.000 toneladas (tanto de limones murcianos como de alicantinos y malagueños, ya que controlan el 80% de las ventas españolas) y dominar el mercado comunitario hasta bien entrado el mes de julio, según las previsiones de Ailimpo.

Las expectativas en el campo son buenas. El kilo del —injustamente menospreciado— limón Verna se cotizaba la semana pasada a 54 céntimos de media, seis más que hace un año (dos meses antes del veto del Kremlin). Es una una señal de que el grueso del limón argentino, uruguayo y sudafricano ya está cayendo en masa hacia el 'sumidero' ruso. Que siga así.

Fuente: FreshPlaza