23/09/2014 | Principal

NEA: Instan a viveristas cítricos a producir bajo cubierta

El secretario de Producción municipal de Concordia, Néstor Loggio, salió a responder las informaciones periodísticas provenientes de Uruguay respecto de la aparición de HLB en las quintas cítricas del departamento Concordia. “El único caso positivo fue en Mocoretá (Corrientes) donde el Senasa cumplió con los protocolos de erradicación".

El 20 de agosto pasado, en el diario “El País” de Montevideo, trascendió que la enfermedad de los cítricos HLB había llegado a Concordia. “La citricultura uruguaya alerta ante casos de una bacteria en Concordia”, tituló el diario. En el cuerpo de la noticias se podía leer que “la enfermedad llegó a Concordia y está generando enfrentamiento entre los viveristas argentinos y las autoridades sanitarias”. 

Loggio descartó esa información. “Esto no es así y el único caso positivo fue en Mocoretá (Corrientes) donde el Senasa cumplió con los protocolos que establece la erradicación de esta bacteria”, manifestó. 

“El Senasa, a partir de la resolución N° 930, va a seguir cumpliendo con las responsabilidades que le competen. Las Asociaciones de Citricultores y la Federación del Citrus están pidiendo que esto no deje de ejecutarse porque está demostrado en el mundo, en Asia y en Estados Unidos, que producir bajo cubierta es una de las medidas primeras para garantizar que la enfermedad no se expanda”, señaló el funcionario. 

La resolución aludida establece en su artículo 1º que “todo el material de propagación de cítricos incluida la planta terminada, deberá producirse y mantenerse en viveros bajo cubierta en instalaciones que cumplan con las siguientes exigencias: a) Cobertura impermeable al agua y todas las aberturas protegidas con tela de malla anti-insectos, b) Doble puerta de acceso, con antecámara entre ellas. c) Equipamiento de desinfección de vestimenta, manos y utensilios. 

En el artículo 4º, el Senasa advierte que podrá disponer la eliminación de los materiales de propagación que no cumplan con lo establecido en los artículos precedentes, “en razón del riesgo fitosanitario que dicho incumplimiento implica, sin que esto otorgue derecho a indemnización alguna”. 

“Si ya sabemos, si ya hay experiencias hechas en el mundo de cuáles son los métodos correctos para evitar la propagación de la enfermedad, es absurdo no tomar esa experiencia realizada y experimentar con una actividad que pone en riesgo toda la actividad citrícola”, manifestó. 

Loggio indicó que si aparece la enfermedad y no se realiza un control con la velocidad que este requiere para evitar que se expanda, el daño será irreparable. “En Estados Unidos se han erradicado miles de hectáreas de citrus y acá el macizo citrícola del NEA (Noreste Argentino) que tiene su epicentro en Concordia y Federación y el sur de Corrientes sino prevemos esta realidad, estaremos dejando sin trabajo a miles de familias. En Concordia más de 10.000, en Federación y en el sur de Corrientes”, señaló. 

En la Florida, Estados Unidos, debido al HLB, la producción de cítricos entre 2005 y 2011 se redujo en un 23 %. En tanto, en Brasil la enfermedad del HLB fue detectada en su país en el Estado de San Pablo en 2004. La incidencia de HLB aumentó en un corto período y muchos productores abandonaron el citrus para producir caña de azúcar. El número de plantas erradicadas según estimaciones oficiales, fue de 34 millones de árboles. 

El funcionario envió un mensaje a los pequeños, medianos y grandes empresarios. “Tienen que adecuarse a la normativa. Cuando uno vive en cualquier país del mundo, acepta las reglas del contrato social de donde vive y ese contrato social lo establece la Constitución y las leyes. Y los organismos públicos que surgen a partir de las leyes emanan resoluciones y decretos que son de obligatorio cumplimiento”, manifestó. 

No obstante, admitió que a todos los ciudadanos les pasa que pueden no gustarle determinadas reglas. “Pero eso es vivir en un sistema democrático donde se cumple con el contrato social. Los productores tienen que entender que las normas que emite el Senasa son de cumplimiento obligatorio y la norma no fue sancionada ayer sino que tiene más de tres años. Incluso tuvieron tiempo suficiente para adecuarse y el Estado además los está acompañando. Les ha ofrecido créditos y todas las garantías necesarias para que se organicen y puedan producir bajo cubierta. El que no lo está haciendo es responsable por si mismo de su desidia y de no acatar las normas”, expresó Loggio. 

El funcionario estuvo presente en la asamblea realizada a fines de agosto en Villa del Rosario donde una multitud calculada entre 700 y 1.000 personas asistieron y en su gran mayoría manifestaron un rechazo visceral a la resolución del Senasa. En ese sentido, dijo que algunos productores “no lo quieren entender porque a cielo abierto es más económico y pueden producir una cantidad infinita de plantas y por eso no tienen interés en cumplir con la norma”. 

Pero también dialogó con varios que manifestaron que no conocían con exactitud lo que se estaba discutiendo. “Yo les iba preguntando, aprovechando mi anonimato en la asamblea, porque no aceptaban lo que estaba planteando el Senasa. Algunos me dijeron ‘ya nos pasó con la cancrosis en la década del 70. Nos quisieron arrancar plantas y después no pasó nada’. Y la verdad es que la cancrosis es una enfermedad con la cual se puede convivir perfectamente”, dijo. 

No es el caso del HLB. Loggio explicó que hace falta una campaña de promoción y divulgación que clarifique a los productores que esa enfermedad es “mortal” ya que “destruye a las plantas”. 

“Que todo el mundo entienda que estamos ante una situación muy grave. Es una enfermedad que ha hecho un daño tremendo en Asia y en Estados Unidos y ahora la tenemos acá cerquita. Si nos cuidamos, no va a entrar y si desoímos las directivas de los organismos competentes, después vamos a llorar sobre la leche derramada”, sostuvo.