01/04/2014 | Problemas y Enfermedades del limón

Mosca de la fruta (ceratitis capitata)

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Enfermedades del limón
La mosca de la fruta (Ceratitis Capitata)

1. INTRODUCCIÓN
2. BIOLOGÍA
3. DAÑOS
4. CONTROL

 

1. Introducción

Este díptero de amplia distribución geográfica procede del África sudsahariana, de donde se ha extendido a otras zonas templadas, subtropicales y tropicales de los dos hemisferios. A pesar de su rigen se le llama, también mosca mediterránea de la fruta, por ser en los países mediterráneos donde su incidencia económica se ha hecho más patente, afectando a numerosos cultivos entre los que destacan los cítricos y los frutales de hueso y de pepita.

 

2. Biología

El adulto es una mosca de tamaño algo menor que la doméstica y vivamente coloreada. Las alas son irisadas, con varias manchas grisáceas, amarillas y negras. La cabeza es oscura y el tórax negro y amarillo, mientras que el abdomen es amarillo anaranjado

Los machos se distinguen fácilmente de las hembras por presentar en la frente una larga seta que termina en una paleta romboide de color negro, carácter que no se encuentra en el resto de las especies de tefrítidos de importancia agrícola.

Los huevos son blancos, alargados y ligeramente curvados. Las larvas son pequeñas, blanquecinas y con la parte anterior situada en el extremo agudo del cuerpo, mientras que la parte posterior es más ancha y más truncada. La pupa es de color marrón y tiene forma de barrilete con la superficie lisa.

Observaciones realizadas hace bastantes años en el sudeste de la península indican que este insecto puede completar hasta 7 u 8 generaciones al año, dependiendo de las condiciones climáticas. En función, también, de la climatología puede pasar los meses de invierno en estado de pupa en el suelo o de larva. Este es un período que se caracteriza por una elevada mortalidad de estos inmaduros que a finales del invierno o principios de la primavera darán lugar a los adultos de la primera generación, los cuales se concentran sobre los frutales más tempranos como albaricoques, ciruelos o nísperos

Lo normal es que la influencia de la temperatura y de la humedad relativa sobre la biología del insecto se presenten combinadamente, esta acción combinada se ha representado para algunos insectos, entre ellos Ceratitis Capitata, por medio de los llamados ecoclimatogramas.

Bodenheimer ha propuesto el siguiente, en el que se distingue cuatro zonas; óptima (O), muy favorable (MF), favorable (F), y el resto imposible. 

  

Las hembras adultas se dirigen a los frutos para realizar la puesta atraídas por el olor y el color (prefieren el amarillo y el naranja). Por ello los frutos verdes no son atacados, pero su sensibilidad va incrementándose desde el inicio del cambio de color hasta la plena maduración, que es cuando son más susceptibles. El espesor y la textura de la piel, así como la densidad de las glándulas de aceites esenciales, juegan un papel importante en la inmunidad de los frutos ante esta plaga.

Las hembras clavan el ovipositor hasta una profundidad de unos 2 mm. Y depositan entre 5 y 10 huevos. Después van a otros frutos, pudiendo realizar varias puestas hasta un número total de 300-400 huevos. Estos son blanquecinos, con un tamaño de 1*0.2 mm.

Cuando  las temperaturas son favorables los huevos eclosionan en 2 días aproximadamente, penetrando las pequeñas larvas hacia el interior del fruto para alimentarse de la pulpa. Las larvas son de un color blanco-amarillento, no tienen patas, son alargadas; miden aproximadamente 9 mm de longitud y 2 mm de diámetro. La vida de la larva es de 6 a 11 días. Posteriormente cuando los frutos atacados caen al suelo la larva sale del fruto para pupar bajo tierra a una profundidad de 2 cm aproximadamente.

La pupa tiene forma de tonelillo, de color marrón, la emergencia del adulto se produce entre 6 y 15 días si las circunstancias son favorables.

 

3. Daños

La picadura efectuada por la hembra (unos 10 huevos aproximadamente) en los frutos que inician su madurez, cuando se produce el cambio de color. La herida es una vía de entrada de microorganismos que inician la pudrición del fruto. Además las larvas excavan galerías en el interior del fruto, aumentando la descomposición y provocando la caída al suelo del fruto.

Cuando los frutos caen al suelo constituyen un gran inconveniente porque la mosca reinicia el ciclo de nuevo en este fruto, multiplicándose  la población de la plaga muy rápidamente.

Otro de los reservorios más importantes del mosca de la fruta son la fruta dulce y madura que queda en los árboles sin recoger tras las campañas por motivos económicos o comerciales.

La mosca de la fruta ataca a muchos cultivos. Dependiendo de la época del año podemos encontrar mosca en unos o en otros. En invierno aparecen hembras adultas que atacan a naranjas y clementinas. En primavera se produce una segunda generación que pasa a los albaricoques. Al principio del verano hay una tercera generación sobre duraznoes. En agosto y septiembre una cuarta y quinta sobre duraznoes, peras, higos,  caquis, uvas.

En cuanto a los cítricos en la zona mediterránea los principales daños se producen en  las variedades más precoces de mandarinas y naranjas, durante los meses de septiembre, octubre y noviembre.

4.  Control

Una práctica muy recomendada para disminuir los efectos de la plaga es recoger toda la fruta que queda en el árbol o en el suelo y la posterior destrucción de estos frutos para evitar la supervivencia de la mosca en su interior.

El uso de trampas para el control de la mosca de la fruta se ha utilizado durante muchos años tanto para captura masiva, como para utilizar estos mosqueros para el seguimiento de las poblaciones y tratar en el momento adecuado. Como atrayentes se han utilizado numerosos productos como la cerveza, el vinagre o el fosfato biamónico. Se utilizan también las proteínas hidrolizadas o el trimedlure como atrayentes.

En la actualidad se está ensayando la combinación de tres componentes para la atracción de hembras, estos componentes son: putrescina, acetato amónico y trimetilamina.

Estas sustancias son impregnadas en membranas de lenta liberación  que se colocan en el interior de los mosqueros, y suelen permanecer activas un mes y medio, aproximadamente, dependiendo de las condiciones climáticas. Actualmente ya hay algunas casas comerciales que disponen de estos productos. Para este tipo de productos se están utilizando mosqueros de tipo tephri.

En cuanto a la lucha química convencional se aplican pulverizaciones sobre toda la superficie aunque esto resulta excesivamente caro y además muy perjudicial para la fauna auxiliar. Se suelen utilizar las pulverizaciones cebo, que consisten en añadir al insecticida un atrayente alimenticio y pulverizar las partes más soleadas del árbol. El cebo que más se utiliza es proteína hidrolizada y los plaguicidas más eficaces son fention, malation, dimetoato y triclorfon.

En producción integrada se recomienda utilizar el malation. Y se aconseja realizar el tratamiento químico cuando las capturas de mosca superan 0.5 moscas por mosquero y día.

La dosis de utilización de malation 50% en cítricos es la siguiente:

Clausellina y Okitsu 0.3% de insecticida y 0.3% de proteína hidrolizada.

En otras variedades será del  0.5% de insecticida y 0.5% de proteína hidrolizada.

Estos tratamientos se realizarán dejando espacios de 7 a 10 días, aplicando el producto sobre la cara sur del árbol.

Las épocas de intervención contra la mosca en cítricos pueden verse en la siguiente tabla:

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para combatir la mosca de la fruta también se ha utilizado la lucha autocida que consiste en la liberación masiva de machos criados en laboratorio que han sido esterilizados mediante radiaciones. Estos machos que han sido esterilizados y combaten con los machos normales y se cruzan con las hembras, que no dan descendencia. Pero la aplicación de esta técnica no han dado los resultados esperados y no es utilizada en la actualidad.

En cuanto a la lucha biológica no existe en estos momentos ningún enemigo natural de la mosca que sea efectivo en las condiciones mediterráneas.